Inversión sin presión: Con precios de segunda mano tan bajos como los de las motocicletas, el riesgo de inversión es mínimo.
Retorno rápido de la inversión: Una vez puesto en funcionamiento, el costo del vehículo puede recuperarse en poco tiempo, con un ciclo de ganancias extremadamente corto.
Sin mantenimiento: Las piezas están fácilmente disponibles y son extremadamente asequibles, y las reparaciones pueden realizarse en cualquier taller de carretera.
Versátil: Capaz de transportar carga, pasajeros y modificarse para adaptarse a las necesidades de diversos pequeños negocios.
Éxito de ventas global: Una necesidad en países en desarrollo con una demanda masiva del mercado, lo que los hace extremadamente fáciles de revender.